Según un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, incluir cuatro raciones semanales de 100 gramos de legumbres en la dieta reducen en un 14% del riesgo de sufrir cardiopatía isquémica (infarto o angina de pecho).

El análisis también concluye que el consumo de frutos secos (cuatro raciones de 28 gramos a la semana) se asocia a una reducción del 24% del riesgo de morir por cardiopatía isquémica, a una disminución del 22% las posibilidades de sufrir cardiopatía isquémica y a una reducción del 13% del riesgo de desarrollar diabetes.

A su vez, un estudio publicado en el Canadian Medical Association Journal establece que la ingesta de legumbres reduce significativamente los niveles de colesterol LDL (el colesterol malo) y, por consiguiente, el riesgo cardiovascular.

Cabe recordar que las legumbres aportan un alto contenido en fibra, son la principal fuente de proteínas de origen vegetal y contienen una cantidad muy baja de grasas. También son ricas en hidratos de carbono y diferentes micronutrientes, y contienen minerales (calcio, hierro y magnesio) y vitaminas del grupo B.

Los especialistas recomiendan consumir entre dos y cuatro raciones de legumbres a la semana, entendiendo por una ración un plato normal individual de legumbre cocida. Otra de sus ventajas es que se trata de un alimento muy económico.

Las principales legumbres en la dieta mediterránea son el guisante verde, las lentejas, los garbanzos, la soja y las habas.

 

Fuente: Fundación Española del Corazón